Posteado por: basketaldia1 | noviembre 19, 2008

Caso Jennings. ¿O caso Vaccaro?

“What I’m doing is morally wrong, but it’s not in my power to stop it” (Sonny Vaccaro)


De vez en cuando, acaece en el mundillo del baloncesto un suceso que causa profunda conmoción en sus estructuras.

A veces se trata de meros sucesos deportivos, como el tiro en suspensión de Hank Luisetti o los mates proscritos de Lew Alcindor.

Y a veces se trata de sucesos extradeportivos, legales o administrativos, como el llamado caso Haywood, que abrió las puertas de la NBA a los underclasement, o el actual caso Jennings, respuesta por la vía de hecho al establecimiento de un mínimo legal de edad para presentarse al draft de la NBA.

Nadie duda que la experiencia piloto en la Ciudad Eterna del ex base de Oak Hill Academy tiene mucho que ver en la evolución futura del eje de poder NBA-NCAA- Basket Europeo en los próximos años.

De hecho, a más de 8 meses de la celebración del draft de 2009, ya se habla que dos de las máximas estrellas de la High School americana, el escolta neoyorkino Lance Stephenson y el pívot californiano Renardo Sidney, podrían plantearse dar el salto al Viejo Continente siguiendo los pasos de Jennings.

La brutal evolución del basket continental en los últimos años, que permite que el antiguo salto cuántico haya devenido en simple zancada, (véanse los casos de los ACB boys Luis Scola, Marc Gasol o Rudy Fernández), ha hecho decaer a la competición universitaria en el interés de las futuras estrellas como escenario de formación, y ahora ya no solo es que las mayores figuras europeas ni se planteen foguearse en el college, sino que algunas figuras americanas, por mor de la limitación de edad antedicha, ven en Europa un lugar ideal para curtirse al mismo tiempo que anticipan su camino a la riqueza económica, con una mezcla de ingresos deportivos y de imagen, dulce preludio de su desembarco en los pros.

Pero más allá de la resonancias venales que pueda tener el llamado caso Jennings, quisiera detenerme en la figura que se mueve tras este sonoro bofetón a las aspiraciones de la NCAA de hacerse con las más rutilantes estrellas del basket de instituto, aunque sea en esa suerte de efímero coito vestibular que es el one & done.

John Paul “Sonny” Vaccaro no es un desconocido en el mundo del baloncesto, de hecho junto a Tark the Shark es el forajido más buscado en territorio de la Unión, muchos han sido los desvelos de la NCAA por aplastarlo, pero el italo americano de Pennsylvania es hombre tan sagaz como escurridizo, no por nada es conocido como The Godfather of Amateur Basket.

El amigo Vaccaro lleva más de treinta años mangoneando en ese territorio fronterizo entre el agio y la trasgresión que tan buenos réditos produce, acumulando poder y fama, al fin y al cabo no muchos seres humanos reales y vivos pueden decir que James Gandolfini, Tony Soprano para los amantes del buen gusto televisivo, interpreta a su personaje en una película de la HBO.

Desde 1984 y hasta 2007 dirigió el famoso ABCD Camp, llamado así no por alusión a las letras fundamentales del abecedario, como mucha gente cree, sino por su denominación original, Academic Betterment and Career Development, considerado por los puristas como la Sodoma y Gomorra del grass root basketball, el basket de verano que se juega fundamentalmente entre gente de raza negra y con un estilo más basado en el talento individual del jugador que en la táctica conjunta, en el inmediato lucimiento que en la verdadera formación, en el instinto que en la reflexión.

 

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